16.2. LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS. CAMBIOS POLÍTICOS, SOCIALES Y ECONÓMICOS. CULTURA Y MENTALIDADES. (DESDE OCTUBRE DE 1982 HASTA MARZO DE 2.000).
1. Los primeros gobiernos socialistas (1982-1992)
En las elecciones de octubre de 1982, el PSOE obtuvo 202 escaños (mayoría absoluta), lo que le permitió afrontar la transformación de la sociedad tal y como había prometido durante la campaña electoral.
La amplia victoria (la mayor de un partido hasta la fecha) tuvo varios factores que lo explican:
▪ La moderación programática tras el abandono del marxismo en el congreso extraordinario de 1979.
▪ La crítica situación de la democracia española tras el 23-F.
▪ La falta de oposición efectiva: disgregación de UCD, crisis de identidad en AP y desgaste del PCE.
a) El ajuste económico.
El acceso al poder del PSOE coincidió cuando la recesión económica, iniciada en 1973, llegaba a su fin, si bien España estaba todavía en plena crisis, pues no se había hecho el ajuste necesario. Entre 1983 y 1985, con Boyer en Economía y Solchaga en Industria, se puso en práctica una política de ajuste de carácter socio-liberal:
▪ Reconversión industrial dirigida sobre todo a las empresas del INI claramente deficitarias. Se crean los Fondos de Promoción de Empleo y las Zonas de Urgente Reindustrialización para paliar el cierre de Altos Hornos del Mediterráneo, la reestructuración de ENSIDESA, la reducción de un 50% del sector naval y la venta de SEAT a Volkswagen, entre otras actuaciones igual de drásticas. En este contexto tuvo lugar la expropiación del holding RUMASA en febrero de 1983.
▪ Reforma fiscal, primándose por primera vez los impuestos directos sobre los indirectos. El aumento de los ingresos se destinó en buena medida a la consecución de la sociedad del bienestar.
▪ Política de empleo para intentar combatir las altas tasas de paro (16% de la población activa, de las más altas de Europa): se flexibilizó el mercado laboral, aumentando los contratos temporales, pero apenas se consiguió reducir el paro por la llegada a la edad laboral de los nacidos en los 60 y la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa.
Desde 1986 las medidas de ajuste comienzan a dar frutos, produciéndose una reactivación económica, también apoyada en:
▪ La incorporación de España a la CEE y la masiva entrada de inversión extranjera (60 billones de dólares en este periodo), así como la reestructuración del sector financiero.
▪ La contención de la conflictividad obrera y salarial, aceptada por los sindicatos a cambio de que aumentara el gasto público y los trabajadores obtuvieran una mayor participación en los beneficios empresariales.
La negativa del gobierno a aceptar las reivindicaciones sindicales supuso la primera crisis del PSOE en el gobierno: la huelga general de 14 de diciembre de 1988, que supuso la ruptura con el sindicato hermano UGT, dirigido por Nicolás Redondo.
b) La actuación en política interior.
Durante esta primera década los gobiernos socialistas buscaron el acuerdo con los interlocutores sociales en asuntos como la legalización del aborto (evitando su total despenalización, para no romper con los sectores conservadores) o la reforma de la educación para acercarla a la europea (Ley de Reforma Universitaria de 1983, la LODE de 1985 y la LOGSE de 1990), no sin cierta contestación de estudiantes y profesores y la sustitución de Maravall por Javier Solana.
Con Narcís Serra en Defensa, se procedió a la Reforma de las Fuerzas Armadas y su sujeción al poder civil.
También tuvieron como objetivo la consecución del Estado del Bienestar, aumentando el gasto público en 4,1 puntos del PIB, empleado en la ampliación de la cobertura sanitaria (ley General de Sanidad, 1986) a todos los ciudadanos; se universalizó el cobro de las pensiones con el fin de reducir la desigualdad social (Ley de Pensiones Contributivas de 1990); se extendió la enseñanza obligatoria hasta los 16 años y se reestructuró la titulación universitaria y se aumentó en un 50% la inversión en obras públicas: duplicación de la red de autopistas y mejora de las infraestructuras de Barcelona y Sevilla con ocasión de los Juegos Olímpicos y la Exposición Universal de 1992.
En materia autonómica, en 1983 se aprobaron los últimos estatutos de autonomía: Extremadura, Illes Balears, Madrid y Castilla-León.
En política terrorista no se consiguió acabar con la capacidad operativa de ETA, pero se sentaron las bases con el Pacto de Ajuria Enea (1988), firmado por todas las fuerzas políticas vascas a excepción de HB, para aislar a los terroristas. No obstante, se intentaron todos los medios para acabar con el problema: reinserción de etarras, conversaciones de Argel, solicitud de colaboración de Francia… Entre 1983 y 1987 actuaron los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), que asesinaron a personas vinculadas con ETA.
c) La entrada en la CEE y la OTAN.
En 1977, Suárez había presentado la solicitud de adhesión a la CEE (Comunidad Económica Europea), iniciándose las negociaciones que estuvieron estancadas dos años por las reticencias francesas hacia la agricultura española. Tras la victoria socialista, en 1985 se alcanzaron los acuerdos definitivos y España, al tiempo que Portugal, pasó a ser miembro de la CEE (luego Unión Europea tras el Tratado de Maastricht de 1992) el 1 de enero de 1986.
En cuanto a la OTAN, cuando en 1981 se tuvieron que revisar los acuerdos bilaterales con EE.UU. UCD y AP creyeron conveniente integrar a España en la OTAN (Organización para el Tratado del Atlántico Norte). Tanto el PSOE como el resto de partidos de izquierdas se opusieron. Calvo Sotelo decidió la incorporación para estabilizar la situación interna del ejército español y para acercarse a la CEE. En marzo de 1982, las Cortes aprobaron la entrada, pero en la campaña electoral subsiguiente, los socialistas prometieron someter a referéndum tan decisión.
Hasta 1986 no plantearon el referéndum, siendo España ya miembro de la CEE. El PSOE hizo campaña a favor del sí y el resultado fue afirmativo con un 52,5% de los votos.
2. Los últimos gobiernos de Felipe González.
1992 fue el año de la plenitud del socialismo en el gobierno, merced a los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, que permitieron a la nueva España democrática obtener un amplio reconocimiento internacional.
Sin embargo, ese año supone el inicio de un cambio político progresivo en la opinión pública, debido a cuatro motivos:
▪ Una nueva recesión económica: Iniciada en 1991, hasta 1994 se perdieron casi un millón de empleos, alcanzando la tasa de paro cerca del 25%. Por otro lado, la incorporación al Sistema Monetario Europeo hizo que la peseta tuviera que devaluarse en un tercio respecto al marco alemán.
Se intentó paliar la situación con un aumento del gasto público (el 47,5% del PIB en 1993), pero pronto, el reto de convergencia económica de Maastricht, le hizo reducirlo, entrando en contradicción con las necesidades de la enorme cantidad de parados que había en aquel momento.
La principal consecuencia: por primera vez, en 1994, el PSOE es derrotado en unas elecciones generales, las convocadas para el Parlamento europeo.
▪ Los escándalos de corrupción: El primero en ver la luz fue el del hermano del vicepresidente Alfonso Guerra, Juan, en 1990. En 1991 se hace público el caso FILESA, una entidad destinada a financiar ilegalmente al partido. En 1992, el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, fue acusado de fraude fiscal y de ofrecer información confidencial a diversas personalidades sobre determinados valores bursátiles.
En 1993 Mario Conde fue destituido de la presidencia de BANESTO por malversación de fondos. En 1994, el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, se fuga del país tras descubrirse la apropiación de los fondos reservados y el cobro de comisiones ilegales. Ese mismo año se retomó el caso GAL, surgiendo evidencias del papel del ministro del Interior, José Barrionuevo y otros altos cargos, en la dirección de la guerra sucia contra ETA, paralelamente salieron a la luz los papeles del CESID y el asunto de las escuchas ilegales a políticos, periodistas, empresarios y al propio rey.
▪ La reorganización de la oposición: Alianza Popular, que había recogido los elementos residuales del franquismo, recibió una buena parte de los sectores democristianos y liberales al desaparecer UCD. Posteriormente, la sustitución de su fundador, Manuel Fraga, por Hernández Mancha, al frente del partido y el cambio en la denominación a Partido Popular en 1989, culminó en el IIº Congreso del nuevo partido (1990) con el nombramiento de José María Aznar como nuevo líder del partido.
A la izquierda del PSOE, tras el fracasado liderazgo de Santiago Carrillo en el PCE, ya en 1986 se forma una coalición electoral, Izquierda Unida, que integra sectores alternativos de izquierdas junto al movimiento ecologista. El nuevo líder será el nuevo secretario del PCE, Julio Anguita, que entre 1988 y 1998 mantuvo junto al PP una pinza tenaz contra la política socioeconómica del PSOE.
▪ El acoso mediático: El PSOE recibió durísimos ataques de algunos medios de comunicación, ajenos a la órbita socialista, y enfrentados, política y personalmente, con algunos de los líderes socialistas. La difusión de los escándalos de corrupción dio crédito a determinados periódicos (Diario 16, luego El Mundo) y cadenas de radio (COPE, Antena 3) que, en algún caso, acabaron vinculando sus denuncias a los intereses del ex banquero Mario Conde. Su acción se desarrolló en sintonía con la oposición parlamentaria, como si se tratara de una planificada “estrategia de crispación”, tendente a crear un clima que obligara a los socialistas a abandonar el poder.
3. El acceso al gobierno del PP.
Las elecciones de 1994 supusieron la cuarta victoria consecutiva del PSOE, pero sin mayoría absoluta, con el 38,7% de los votos, frente al 34,7% del PP. Felipe González, para asegurar la gobernabilidad del país, hubo de pactar con los nacionalistas vascos y catalanes diversos aspectos, sobre todo en materia económica para entrar en Maastricht, aplicando medidas de control del gasto público, si bien, para amortiguar las protestas de los trabajadores, se firmó el Pacto de Toledo (1995) que garantizaba la estabilidad de las pensiones.
A cambio del apoyo político, los nacionalistas catalanes obtuvieron concesiones, como la cesión del 15% del IRPF y una mayor profundización del proceso de descentralización autonómica, resultando un factor más, el supuesto agravio a la solidaridad interregional y a la integridad territorial de España, de malestar contra el PSOE.
En esos años de descomposición del gobierno de Felipe González, el PP venció en las elecciones europeas de 1994 con el 40% de los votos y en las municipales de 1995, con el 35%. Por fin, en las elecciones generales de marzo de 1996, superó al PSOE por tan solo 300.000 votos (38,8% por el 37,4%). Ante esta situación, el nuevo presidente del gobierno, José María Aznar, reconsideró su actitud beligerante y crítica contra los nacionalistas al tener que apoyarse en el PNV y CiU para conseguir la investidura.
Aznar comenzó su legislatura concediendo el 30% del IRPF a las comunidades autónomas y un amplio programa de privatizaciones de las empresas públicas (REPSOL, ENDESA, TELEFÓNICA, TABACALERA…, en las cuales el gobierno se reservó la “acción de oro”, manteniendo la posibilidad de influir en los consejos de administración) y poniendo fin a los monopolios aún existentes (CAMPSA, TELEFÓNICA, TABACALERA), con el objetivo fijado por Bruselas (sede de la CEE) para lograr acceder a la moneda única que pedía un déficit público inferior al 3% y reducir la inflación.
Con estas medidas, desde 1996 comenzó una cierta recuperación económica, reduciéndose moderadamente el paro. A finales de 1997 España entra en la estructura militar de la OTAN.
Sintiéndose fuerte, Aznar mantuvo conversaciones de paz con ETA entre 1998 y 1999, que no concluyeron por la enorme distancia existente entre los modelos propuestos por uno y por otro. A partir de ese momento, el gobierno del PP inició una política de acoso a la izquierda abertzale, apuntando al desmantelamiento político, social y económico de las bases de ETA.
En 2.000 el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta gracias al impulso de la evidente mejora económica y la desorganización del PSOE que tras elegir a Borrell en sustitución de Felipe González, al final presentó a Almunia en las elecciones, con un mal resultado. La victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las primarias socialistas frente a Bono, le permitió conseguir un candidato sólido y respaldado con vistas a la cita electoral de 2.004.
4. Cambios sociales y económicos.
En el plano puramente social destaca la disminución de la natalidad (1,16 hijos por mujer en 1996) y el envejecimiento progresivo de la población, el acceso al divorcio o al aborto (en determinadas condiciones), la reforma del ejército (encaminado a su definitiva profesionalización), la positiva modernización de las infraestructuras (autovías, autopistas, AVE), la creciente demanda de educación y sanidad, la flexibilización laboral, el predominio del sector terciario y el aumento de las clases medias. Como aspectos negativos, la corrupción, la llamada “cultura del pelotazo”, la desaparición del empleo estable, el mantenimiento de elevadas tasas de paro y, sobre todo, la falta de cambios estructurales en profundidad en el ámbito económico, cuyo crecimiento se basó casi exclusivamente en el turismo y la construcción.
En el ámbito económico el cambio más importante, sin lugar a dudas, fue la “liberalización de la economía” que afectó negativamente a tres sectores tradicionales como la siderometalurgia (con la práctica desaparición de los altos hornos españoles), el textil (las industrias de este sector están deslocalizadas en zonas de mano de obra más barata) y la industria agroalimentaria (buena parte en manos de multinacionales extranjeras, especialmente el sector olivarero). En segundo lugar habría que mencionar el desmantelamiento de las empresas públicas y el fin aparente de algunos monopolios (en la práctica, tanto RENFE como TABACALERA siguen siendo monopolios). En tercer lugar la reforma fiscal, con el objetivo de aumentar la eficacia de la recaudación de impuestos (IRPF, IVA…) y acabar con el fraude. Y, finalmente, en cuarto lugar, la reforma financiera, empezando por la agrupación de las diferentes entidades bancarias estatales (Banco Exterior de España, Banco Hipotecario, Banco de Crédito Local, Caja Postal e Instituto de Crédito Oficial) en un gran banco público, ARGENTARIA. A rebufo de esta actuación el Banco Central y el Hispano se fusionan y así, con la realizada en 1988 por los bancos de Bilbao y Vizcaya, se consolidan tres grandes grupos bancarios: BBV, ARGENTARIA y BCH (Central-Hispano), manteniéndose dos medianos, BANESTO y Santander y otros más pequeños, pero saneados como el Popular. En 1996, el nuevo gobierno del Partido Popular privatiza Argentaria, que se uniría al BBV y el Santander haría lo mismo con el BCH, absorbiendo más adelante a Banesto tras la intervención del Banco de España por el asunto Mario Conde. De forma paralela se inicia una reconversión tímida de las cajas de ahorro.
5. Cultura y mentalidades.
En el campo educativo, la escolaridad obligatoria pasó de los 14 a los 16 años, eliminándose el desfase entre la edad escolar anterior (14 años) y la edad laboral (16 años) a través de dos leyes, la LODE y la LOGSE. El salto universitario se acortó: si en 1977 el 15% de la población cursaba estudios medios o superiores, veinte años después superaba el 50%.
Por otro lado, el acceso a la sociedad del bienestar acentuó el consumismo y la llamada “cultura del ocio”, sin embargo y, como contraste, se produjeron bolsas de miseria (Cuarto Mundo) con jubilados de pensiones bajas, parados de larga duración e inmigrantes.
La escolarización obligatoria vino acompañada de un programa de igualdad entre los sexos, elevándose los porcentajes de población escolar y laboral femenina, aunque no se ha logrado superar del todo la desigualdad (salarios más bajos, escasa presencia de la mujer en altos cargos, dificultades para acceder al mundo laboral).
Paralelamente y, como expresa la Constitución, la sociedad se secularizó progresivamente, dejando de ser la religiosidad una imposición social al pasar al ámbito privado. También ha crecido el interés hacia los problemas globales como la convivencia interracial, la solidaridad con los países en conflicto del Tercer Mundo, los constantes intercambios culturales, la inmigración y las consecuencias del desarrollo económico no sostenible (ecologismo).
En el ámbito cultural, merece destacarse el papel realizado por los sectores intelectuales en el impulso democrático en todos los ámbitos: manifestaciones, exposiciones, obras literarias y cinematográficas. La expansión económica vino acompañada de un fenómeno de acceso de masas a la cultura a través de la construcción o remodelación de grandes centros como el Reina Sofía, El Prado, el Guggenheim y la puesta en marcha de exposiciones antológicas, alcanzando al resto de países del entorno.